martes, 22 de octubre de 2013

VISITA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA A MONLERAS

El día 18 de octubre de 1948, la virgen de Fátima vino en procesión hasta Monleras, donde fue recibida por las niñas de la escuela y demás habitantes del pueblo. Así relataba una de aquellas niñas esa visita de la Virgen en una redacción de la escuela:

"El día 19 de Octubre de 1948 por la tarde fuimos a esperar a la Virgen de Fátima con los estandartes a la raya de Villaseco, cuando llegó la Virgen la señora maestra leyó la bienvenida y el señor párroco dijo unas palabras para saludar a la virgen de Fátima. Vinimos cantando el Ave María de Fátima y otros cánticos. En el pueblo tenían hechos dos arcos muy bonitos.

Cuando llegamos a la iglesia la pusieron en unas andas que tenían preparadas. Por la noche hubo rosario, exposición al Santísimo, novena y Hora Santa.

A las 6 de la mañana hubo rosario de la aurora por las calles del pueblo y las jóvenes llevaban la  imagen por las casas de los enfermos del pueblo. Hubo tres misas: en la primera comulgaron las personas mayores, en la segunda los niños y niñas, a continuación fuimos a dar la comunión a los enfermos. 

A la misa mayor fuimos con los vestidos y lazos blancos, predicó un padre en misa. Al terminar la misa unas niñas dijeron unas poesías. En el rosario cantamos el Ave de Fátima, hubo exposición del Santísimo y novena, y consagración al Inmaculado Corazón de Maria.

A continuación la fuimos a llevar hasta la raya de Sardón"
Tere del Arco
Procesión en honor a la Virgen de Fátima
Y esta que aparece a continuación es el Ave María de Fátima 

Ave Maria de Fátima

El trece de mayo en Coba de Iría
Desciende amorosa la virgen María
Ave, ave, ave María
Ave, ave, ave María
A tres pastorcitos la madre de Dios
Le anuncia el misterio de su concepción
Ave, ave, ave María
Ave, ave, ave María 
Muchos se condenan decía llorando
Rezad pequeñitos el santo rosario
Ave, ave, ave María
Ave, ave ave María
Rezad por el papa, rezad por la iglesia
Por los pecadores haced  penitencia
Ave, ave, ave María
Ave, ave, ave María

Estampita conmemorativa de la visita de la Virgen de Fátima 

martes, 14 de mayo de 2013

JUEGOS INFANTILES DE NUESTRA NIÑEZ


En nuestra infancia los juegos eran muy de niños y de niñas, nunca jugábamos juntos. También dependían los juegos de la estación del año en la que estuviéramos, pues en invierno, como las calles no estaban asfaltadas, había barro y algunos juegos no era posible hacerlos.

Un juego muy socorrido que podíamos hacer tanto en invierno como en verano era los juegos mudos. El procedimiento era hacer dos bandos, no recuerdo el sistema de elegir quién empezaba. El bando al que le tocaba elegía una profesión u oficio y con mímica y gestos tenía que representarlo y el bando contrario tenía que acertarlo y en ese caso se cambiaban los papeles. Parece un juego simple pero siempre había profesiones u oficios rebuscados y nos podíamos tirar ratos y ratos sin poder acertarlo.  Incluso había veces que  teníamos que dejar el juego para otro día.

Otro juego de invierno y al que jugábamos los domingos, porque en los recreos no daba tiempo, era el juego de guardias y ladrones. Este consistía en hacer dos grupos: unos eran los guardias y otros los ladrones. Los ladrones tenían que esconderse y los guardias tenían que encontrarlos. Los refugios de los ladrones siempre eran pajares y sitios muy escondidos. Teníamos límites del pueblo para escondernos pues de no ser así no hubiera sido posible encontrarnos nunca. Así y todo había muchos domingos que llegaba el toque de oración, que era la hora de recogernos y volver a casa, y no habíamos terminado de jugar así que continuábamos el domingo siguiente.

Cuando llegaba la primavera y el buen tiempo nuestros juegos eran distintos. Jugábamos al corro, a la pelota, al castro, saltábamos a la comba, … Como éramos muchas niñas nos juntábamos en grupos y según la edad elegíamos nuestro juego.

Cuando jugábamos  al corro siempre cantábamos y ahí sí que participábamos muchas niñas. Había uno que siempre lo hacíamos para despedida. En el centro del corro siempre se ponía una niña que cantaba y el resto le contestábamos.

La canción era la siguiente:

-Amigas buenas tardes, me voy a retirar (cantaba la niña del centro)

-Espérate un poquito que vamos a jugar (contestan las niñas del corro) 

-Por hoy no me es posible (cantaba la niña del centro)

-Pues qué tienes que hacer (contestan las niñas del corro)

-Lo que mi buena madre al punto disponer  (cantaba la niña del centro)        
Me ha dicho que esta tarde sin falta que a la seis 
Y yo a mi buena madre al punto obedecer
Adiós amigas mías adiós, adiós, adiós (la niña del centro se despedía y se iba)

Otra canción del corro que cantábamos mucho era la siguiente:

(Empezaba cantando la niña del centro y decía su nombre)

Fulanita me llamo, soy hija de un labrador
Aunque voy y vengo al campo, no le tengo miedo al sol
Este corro es un jardín y las niñas son las rosas
Y yo como jardinera me escojo a la más hermosa 

(La niña del centro escogía a una niña del corro y éstas le contestaban.)

Muchas gracias jardinera por el gusto que has tenido
tantas niñas en el corro y a mí sola me has cogido. 

(Y la niña escogida entraba en el centro del corro.)

Otro muy divertido era el de la gallinita ciega. A la niña del centro se le tapaban los ojos, y tenia que coger a alguna de las niñas que formábamos el corro y adivinar quién era. Si lo conseguía ésta pasaba a ser la gallinita ciega. Como el corro se movía, si la que estaba en el centro no era muy avispada no era fácil cogerla. 
Tere del Arco

jueves, 4 de abril de 2013

RECUERDOS DE MI INFANCIA


Aunque yo no lo recuerdo, nací una tarde del mes de julio, en este pueblo de Monleras, en la calle Travesía del Pozo.  La casa aún se conserva casi en las mismas condiciones. Ahora pertenece a Manolo Gildo. Siempre  que paso por allí, me acuerdo. Nací entre dos luces, aunque luz eléctrica en aquellos tiempos no había. Las comadronas engañaron a mi padre diciéndole que había nacido varón y lo hicieron ir a comprar una botella de anís y unas pastas para celebrarlo. Me imagino la desilusión que se llevaría al saber la verdad, pues mi padre quería que fuera niño, pues mi hermanita mayor era niña. De buena gana me hubiera gustado ver la cara que puso mi padre al saber la verdad. Después, aun nacieron cuatro hermanos más, y uno de ellos fue varón.

Patro
Germán
 Mi niñez fue muy parecida a la de los demás niños del pueblo pues correteábamos por el pueblo e íbamos al colegio.  ¡Qué tiempos tan felices!

Germán y Patro con los cuatro hijos mayores: Eliecer, Rosa, Tina y Toño
Mi padre tenía un taller de carpintería. Nos criamos entre virutas y tablones. Yo le ayudaba en todo: limpiaba el taller, metíamos aros, hacíamos cañizas que entonces eran todas de madera, pintábamos, íbamos a caer árboles, que los cortábamos con un serrón, para hacer las mazas de los carros. Al cumplir los l3 años, nos quedamos sin madre. Nosotras llevábamos la casa, aunque teníamos una tía, hermana de mi padre, que siempre nos ayudaba. Pero era una rezongona y cuando la veíamos llegar, nos poníamos a hacer algo. La llamábamos el “SARGENTO” y entre los vecinos se quedó con el  “SARGEN” Otro día os hablaré de ella, pues era una persona que ayudaba a todo el pueblo.

Mi juventud la pasé en Salamanca y en Barcelona. Luego me casé con un mozo del pueblo y tuvimos seis hijos a los que todos conocéis. El pequeño, Fran, lleva el “Bar Romero” y por su simpatía atrae a la juventud del pueblo. Y ya no sé que más contar, pues que yo ya me he hecho mayor y ahora estoy aprendiendo a usar el ordenador. Ya entramos en Internet y nos lo pasamos pipa. Tengo una hermana en el pueblo y todos los días nos visitamos.

Rosa Marcos

MI EXPERIENCIA COMO EMIGRANTE EN SUIZA


LOS GOBIERNOS DE LOS PAÍSES EUROPEOS ANTE LA LLEGADA DE LOS EXTRANJEROS ESTABLECIERON UNA SERIE DE NORMAS Y LEYES DE EXTRANJEROS

Las leyes varían según los países pero en lo esencial coinciden todas están destinadas a evitar los asentamientos estables, y facilitar a las autoridades cuando no sean necesarios. Cuantas familias marcadas por estas leyes para trabajadores como la separación padres e hijos 


El hombre que en su patria tiene un trabajo estable y un modo de vida humano no emigra. Emigra el “ parado “ y cuando estos son millones se evita de momento una explosión social. 
La situación en España en los 70 era drástica por culpa de la dictadura que vivíamos. En los pueblos no había trabajo y las personas tuvieron que emigrar a otras ciudades. Mientras, en los países Europeos demandaba mano de obra barata 


Quisiera narrar algunas vivencias que marcaron mi vida.

Nací en Monleras, en 1945 y me case en 1965. Tuvimos 1 hijo. A los 4 años de casados el trabajo era escaso y como estábamos pasando por duros momentos tuvimos que emigrar a Suiza pensando que en un año la situación podría arreglarse.

CONTRATO
Tuvimos la suerte de que el Ministerio de trabajo nos facilitó un contrato de temporero en Suiza para mi marido,  en el sector de la construcción, con lo que en un primer momento se marchó sólo él. Dos meses después me encontró trabajo para mí en una fabrica del sector textil (Birmanshof Konfecktion ) y pude emigrar yo también.

Lo mas duro de todo fue separarnos de nuestro hijo de 2 años ya que las leyes para temporeros no permitían llevar a la familia  (lo pone en el contrato), así que lo dejamos con los abuelos.

Así empezaba la aventura. Aún recuerdo aquel viaje en un tren repleto que cogíamos en Hendaya, donde la aglomeración era masiva. Ni sitio para poner la maleta había, sufrías empujones para poder entrar en el tren y hasta se entraba por la ventana para poder tener un asiento. Después de casi 20 horas de viaje llegabas a la aduana donde te hacían un reconocimiento medico. Pasabas por rayos X y si estabas enfermo no te dejaban entrar. En la aduana te requisaban los chorizos que llevábamos del pueblo por miedo a la peste porcina (eso decían).
Contrato de Tina con el que emigró a Suiza

PERMISO DE RESIDENCIA -- A -- B -- C--

Una vez allí, ya te daban el permiso de residencia. Estos permisos dependía del cantón, que eran como las provincias en España y era como tu carné de identidad. En el ayuntamiento la policía de extranjeros te retenía el pasaporte cuando te daban el permiso de residencia. Había tres tipos de permiso de residencia: 

Permiso -A- Era el permiso de temporero y su máxima duración era de 9 meses con lo cual marchábamos en Marzo a Suiza y regresábamos en Noviembre. Estuvimos así 4 temporadas, es decir, 36 meses. Después ya pudimos solicitar el permiso - B -

Permiso -B- Este permiso es anual. Se podía solicitar a partir de 15 meses de estancia en Suiza, siempre que tuvieras trabajo y alojamiento amplio y ya te permitía  traer a la familia.

Permiso -C- Residente.Un trabajador llega a ser residente después de haber residido en Suiza 10 años. El trabajador con permiso -C- tiene los mismos derechos que los trabajadores suizos, menos los derechos políticos 
No fue nada fácil llegar a esta situación y reagrupar a nuestro hijo. Pero una vez que lo conseguimos, los problemas no acabaron. Él tenia 10 años y podéis imaginaros, sin saber el idioma alemán, tenia que escolarizarse pero no entendía nada, con lo que la adaptación no era fácil. Nosotros queríamos lo mejor para nuestro hijo y que su futuro fuera mejor que el nuestro, darle una educación, una profesión y nos vimos obligados  a mandarlo interno a un colegio de pago.

 
Permiso de residencia tipo C
TRABAJO

Yo trabajé para varias firmas, siempre en el sector textil. Primero estuve 15 años en la sastrería de una tienda muy importante de trajes de caballeros de marca y también hacíamos los uniformes de la guardia del Vaticano, que son Suizos. Se llamaba Herrenmode G Maurer. 

Todo estos años los aproveche para estudiar diseño de moda,  primero en la escuela Suiza y luego en Español 

Acabé poniéndome por mi cuenta una tienda, dando clases, haciendo arreglos para otras tiendas, siempre en el sector textil 
 
Tina en Suiza, con sus compañeros de trabajo de la empresa Maurer
Fueron 25 años muy intensos, con muchas actividades laborales y culturales que nos enriquecieron mucho como personas. En Suiza formamos asociaciones de padres de familia para defender nuestros derechos como emigrantes. También una asociación de comunidad española donde teníamos un restaurante y nos reuníamos sábados y domingos para solucionar asuntos sociales, consulares, agregadurías, laborales, deporte, etc.   También teníamos convenios con agencias de viajes. Yo colaboré con Halcón Viajes, con quienes organizábamos excursiones y los viajes a España, ya que ya no viajábamos en tren sino en avión.

Regresamos a España en el año 1992, dejando de nuevo allí a nuestro hijo esta vez de mutuo acuerdo.


CASUALIDAD

Me parece increíble lo que estamos viviendo ahora en España en el 2013 con casi 6 millones de parados por culpa de una crisis económica. Esto hace que hoy también se den las condiciones para volver a  emigrar.

Los motivos que cada uno ha tenido para emigrar no se dan por casualidad. Responde a algo mas amplio como la economía de un país que hace que las personas sin trabajo se sientan inseguras, piensen en como dar de comer a sus hijos, como tener un techo, y por ello se ven obligados a emigrar, y lo más duro de la emigración es tener que separarse de sus familias.
Justina Marcos

lunes, 18 de marzo de 2013

REFRANES DEL MES DE MARZO


Vamos a recoger algunos refranes referidos al mes en que estamos, marzo.

  •  Marzo marcero, por la mañana cara de perro, por  la tarde gallardo mancebo. Quiere decir que en marzo hay veces que por la mañana hace muy malo o incluso hiela y luego por la tarde, si sale el sol, como ya tiene fuerza, hace muy bueno
  • Marzo marceador, de noche llueve, por el día hace sol. El sentido de este refrán es parecido al anterior y se refiere a los cambios de tiempo que hay en este mes.
  • La que en Marzo veló, tarde  acordó. Otra versión de este refrán es “La que en marzo aserenó, tarde acordó” Esto se refiere a las reuniones que hacían las mujeres por las noches, que se llamaban “serano”. Se juntaban las vecinas en casa de una de ellas al calor de la lumbre y a la luz de los candiles para hacer calceta, coser o hablar de sus cosas. Quiere decir que como en marzo los días ya crecen mucho, si se reunían ya lo hacen muy tarde.
  • Si en marzo oyes tronar, vende los bueyes y échalos al pan. Quiere decir que si en marzo hay tormentas, el cereal que se siembra va a tener poco grano, por lo que no va a merecer la pena segar y será mejor meter el ganado para que lo paste.
  •  Cada gota de agua en marzo, un magarzo. Tiene un significado parecido al anterior. Quiere decir que el agua que llueva en marzo no es buena para el campo, sino que sólo hace que salgan malas hierbas (magarzas)
  • Si marzo mayea, mayo marcea. Quiere decir que si en marzo hace buen tiempo, después más adelante, en el mes de mayo, vendrá el tiempo frío que tenía que haber hecho en marzo
  • Marzo airoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. Otros dicen Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. Para que en mayo el campo esté en su esplendor, lo mejor es que en marzo haga aire y en abril llueva.
  •  Si marzo vuelve el rabo no queda cordero malcriado, ni carnero con cencerro, ni pastor  enzamarrado. Quiere decir que si en marzo le da por hacer muy mal tiempo, los corderos poco saludables no sobreviven, y el resto del ganado también lo pasa mal, al igual que el pastor. Lo de “pastor enzarramado” se refiere a la protección de cuero que se ponían los pastores encima del pantalón y que se llamaba “zamarra”
  • En el mes de marzo, hasta las damas se queman en el palacio. Quiere decir que en marzo lo normal es que haga mucho aire y además estos aires de marzo queman mucho la piel.
Justa del Arco

viernes, 15 de marzo de 2013

HIMNO A LA MAESTRA

Os voy a escribir a continuación la letra del "Himno a la maestra" que cantábamos en la escuela en nuestros tiempos:


BONDADOSA COMO MADRE
 SE NOS MUESTRA

Y PACIENTE NOS EDUCA
LA MAESTRA

SON CONSTANTES POR NOSOTROS
SUS DESVELOS

Y AFANOSA NOS PRODIGA
SUS CONSUELOS

 ELLA SUFRE POR NOSOTROS
DECEPCIONES

CUANDO VE QUE NO SABEMOS
LAS LECCIONES  

Y EN SU CARA SE REFLEJA
LA ALEGRIA

CUANDO VE QUE APROVECHAMOS
TODO EL DÍA

DIOS BENDIGA A LA MAESTRA
SABIA Y JUSTA

QUE SU PASO A NUESTRO PASO
SIEMPRE AJUSTA

PARA DARNOS CON CARIÑO
Y CON PACIENCIA

SUS BONDADES, SUS VIRTUDES
Y SU CIENCIA

Manola Delgado García

COMO ERA LA ILUMINACIÓN ANTES DE LLEGAR LA LUZ ELÉCTRICA


Antes de llegar la luz eléctrica se usaban varios métodos para alumbrarse. Los más usados eran los faroles y candiles. Los faroles eran una especie de cubos acristalados y terminados en forma piramidal con un asa terminal para trasportarlo de una parte a otra y poder alumbrarse por la calle. El asa también servía para colgarlos en clavos o cuerdas. Los más usados eran de petróleo, aceite o carburo.

Pero llegó la tecnología punta gracias  a los hermanos Simón de Villaseco de los Reyes, más conocidos por “los molineros”. Ellos tenían una aceña en el río (la aceña del salto de las Estacas), Se les ocurrió cambiar las piedras de moler los  cereales y acoplarle al rodezno un generador de luz con el que pudieron iluminar nuestras noches y muchos días de poca luz.

Pero no fue tan fácil, porque nos habían metido tanto miedo diciéndonos que era muy peligrosa, que nada mas de tocarle a los cables te quedabas carbonizado, que el día que pusieron el transformador, nada mas que salía corriendo uno diciendo “¡que viene, que viene!”, salíamos todos de estampida. Y eso que en la escuela nos había dado unas clases de electricidad Miguel García Delgado, más conocido por sacristán, que había echo unos cursos de radio y como la electricidad es la ciencia madre sabía su funcionamiento. Él tenía una magneto con unas bobinas y unos imanes que dándole vueltas con la mano producía luz y encendía una bombilla. Como era corriente de baja intensidad nos hacía coger los cables con las manos para ver la sensación que hacia y aunque poco, hacia un cosquilleo que soltabas los cables rápido.

Todo esto ocurría los primeros días, después todo eran maravillas, no tenías que atizar faroles ni candiles, no se agotaban nunca, no tenías más que pellizcar la pared y se encendía la luz. ¡Y qué luz comparada con la de los faroles!.

Lo peor de todo es que las líneas que pusieron parecían que eran provisionales y a la menor alteración atmosférica ya nos quedábamos sin luz: unas veces se cruzaban los cables, y otras se caían los postes que eran de madera y se pudrían.

La suerte fue el empleado que tenían, que parecía lo que se dice un chico para todo: hacía instalaciones, reparaba averías o hacía de cobrador. Se llamaba Evangelista. Era un señor muy simpático que tenía una moto medio destartalada, pero que llegaba siempre a solucionar las averías. Era un hombre muy servicial. Tenía un aspecto más de maestro de escuela que de obrero reparador por su aspecto bonachón. Yo le tenía mucha simpatía por su buen carácter y por el espectáculo que daba cuando subía a los postes para poder arreglar las averías gateando con los trepadores y se quedaba enganchado a la parte de arriba prendido de ellos y del cinturón de seguridad. Le llamábamos “el gato Evangelista” por la facilidad que tenía para subir a los postes, casi igual que un gato cuando se sube a un árbol.
El señor Evangelista, encargado del mantenimiento de las primeras líneas eléctricas, sentado a la puerta de su casa
 Más adelante, en los años 70, los Simón ya vendieron el suministro de energía a otra empresa que traía la luz de Iberduero y fueron renovando las líneas, cambiando los postes de madera por otros de hormigón, con lo que había menos fallos en el suministro eléctrico.

Vicente del Arco

jueves, 28 de febrero de 2013

EL TALLER DE CARPINTERÍA DE GERMÁN


Mi padre se llamaba Germán. Venía de una familia que se dedicaba a hacer tejas pues tenían un tejar y de ahí le venía el mote de Germán "tejero”, que así lo conocían en el pueblo. De joven aprendió el oficio de carpintero en Ledesma, en el taller de Salinas. Luego se marchó a Almenara de Tormes, para  seguir perfeccionando el oficio. En Almenara se dedicaban a hacer carros de vacas y de mulos. Mi padre era muy "espabílaete", pues a nosotras nos contaba que mientras los jefes se acostaban la siesta, él aprovechaba para tomar medidas de los anchos y los largos de los carros y de las distancias que había entre unas cosas y otras y todo lo llevaba apuntado en un cuaderno de notas. Con el tiempo, montó él su propio taller en el pueblo de Monleras y pasó a ser Germán "carpintero” o "carretero". 

Exterior del taller de Germán
Interior del taller. 
Hacía los carros de las vacas, puertas, ventanas, cañizas, pues en aquellos tiempos todo era de madera.  Hacer la rueda de un carro era muy complicado pues desde la maza, que era de madera de fresno, al aro, que era de hierro, la maza llevaba una serie de ventanas, que eran muy complicadas de hacer pues iban todas a medida y no se podía fallar, pues en la maza iban incrustados los radios (rayos, que se decía aquí)  de la rueda. Los rayos eran de madera de encina. Tenían que ir todos a nivel y para nivelarlos había que enrayar: para ello se metían los rayos en la maza con un golpe, después se metían dos palancas de hierro entrecruzadas y con un mazo muy grande de madera se le daba unos golpes hasta igualarlos. Luego le ponían las pinazas, que también eran de madera de encina y luego ya iba el aro de hierro. Para ponerlo había que calentarlo para lo que se hacia una lumbre alrededor y cuando estaba al rojo vivo se cogía con unos ganchos de hierro y se ajustaba a la rueda, luego se ponía en un pilón con agua y se le daba vueltas hasta enfriarse.  Yo le ayudaba en todo esto y trabajaba con unos pantalones vaqueros. Fui la primer mujer de Monleras, que usó los pantalones, pues en aquellos tiempos las mujeres no los llevaban.
También  hacía taquillones, eran a estilo antiguo de madera de nogal y castaño, con tallas preciosas y el que las tallaba era mi hermano Antonio, que se quedó con el oficio y hacia muebles de todas clases, armarios, mesas, bargueños, etc. Mi hermano murió joven y el taller en la actualidad está cerrado.

Germán dentro del taller, posando al lado de un taquillón. Encima  está su nieto Pedro (el hijo de Tina)
            Rosa Marcos

miércoles, 27 de febrero de 2013

Así era Monleras en mi niñez


“Monleras es el pueblo en que actualmente residimos, pertenece al partido judicial de Ledesma, provincia de Salamanca y reino de León.
Limita al norte con el rió Tormes, que sirve de límite entre la provincia de Zamora y Salamanca, al este con Villaseco de los Reyes, al sur con Berganciano, Gejo de los Reyes y Manceras y al oeste con el Manzano y Sardón de los Frailes.
Las producciones más principales son la agricultura, principalmente el centeno, y en la ganadería, el ganado lanar, vacuno y de cerda.
Pasa por el pueblo la carretera que va de Salamanca a Fermoselle.
Hay en el pueblo escuela de niños y niñas, Iglesia parroquial, médico, farmacia, puesto de la guardia civil, Ayuntamiento, juzgado municipal, una fábrica de harina, una mina de topacio y varias de wolfran cerca del pueblo.”

Esta es la definición que hacíamos  en la escuela de nuestro pueblo. Además, aunque no lo pone la definición, teníamos en el pueblo veterinario. Había dos panaderías, dos carnicerías, un café,  una taberna. Había un estanco, que a la vez tenía productos de alimentación. Había un tejar donde se hacían tejas para toda la comarca. También había dos fraguas, dos carpinterías, dos zapateros que arreglaban los calzados y hacían zapatos  nuevos, dos sastres, y varias  modistas,  así como  dos mujeres que se dedicaban a hilar lana. Teníamos peluquera de señoras y peluqueros de caballeros.
El señor Julián y la señora Magdalena matando una oveja

Teníamos una partera, y una persona que aunque sin titulo ponía las inyecciones, era el practicante del pueblo. Ocasionalmente, y aunque aquí no vivían, venían dentistas que ponían dentaduras y sacaban muelas. Yo siempre recuerdo que en el pueblo hubo veterinario y, como pueblo ganadero que era, tenía bastante trabajo.

Había en el pueblo y estos eran fijos, dos o tres albañiles, que más que construir, reparaban los pajares y tejados que cada año sufrían desperfectos.

También había un mesón que llamábamos posada que era donde se alojaban las personas ambulantes que venían al pueblo y que estaba en la casa de Paca (ahora de Argimiro).

Estos eran los servicios fijos que teníamos en el pueblo, pero venían  al pueblo según épocas, artesanos que reparaban  o hacían productos nuevos. Así, venían los que reparaban o vendían  trillos  (se le llamaba el trillero); el que vareaba los colchones y hacia nuevos (el colchonero); el calderero que arreglaba los  calderos, y vendía nuevos; el silletero, que reparaba las sillas y hacia nuevas; el  hojalatero que reparaba los cacharros y hacia faroles y candiles etc.; el capador que capaba las cerdas que luego se cebarían para las matanzas; los pellejeros que compraban las pieles de los animales que se  morían y se mataban en las carnicerías,  las de la caza y las de las zorras, que eran las más valiosas; los afiladores, que afilaban cuchillos tijeras etc.; los laneros que compraba la lana en las motilas de las ovejas; los traperos, que cambiaban los trapos, gomas de alpargatas, cuernos de vaca o de oveja  por platos, pucheros o candiles casi todos los utensilios necesarios para la casa.

Había dos vendedores ocasionales, un señor de Ledesma que vendía peces que él mismo pescaba en el río Tormes, que era el pescado que se comía en el pueblo, aparte de algunas sardas que pescaban en la ribera o el bacalao que se comía en la cuaresma por eso de que los viernes no se podía comer carne. También vendían escabeche de barril. Los otros eran unos señores que en la época de vendimia venían  de Villarino, Pereña o Fermoselle con una carga de uvas para vender. Prácticamente era la fruta que se comía, además de algunas naranjas en  el inverno y con un poco de suerte la que  recogía el que tenía algún árbol frutal en su huerto, que no eran muchos. En el verano había quien sembraba  alguna cortina de sandías.

El medio de transporte que la mayoría de estas personas utilizaban era o burros, mulos o en algunos casos la bicicleta.

Según la enciclopedia Espasa, en su edición de 1957, en Monleras habíamos 638 habitantes, así que no faltaba  trabajo. De esta manera teníamos todos los servicios en el pueblo. Tampoco teníamos medios de locomoción para desplazarnos a otros lugares. El único servicio de transporte que había era el coche de línea que pasaba a primera hora de la mañana a Salamanca y regresaba a media tarde. El  único coche que había en el pueblo era el del médico. El medio de transporte más usado era el burro si se iba a sitios cercanos o la bicicleta el que la tenía, que no eran muchos. Otro coche que pasaba por la carretera todos los días era el correo que traía la correspondencia a toda la zona. Bueno, lo de todos los días es un decir, porque alguna vez se estropeaba el coche y no llegaba.
Así es como yo recuerdo que vivíamos en el pueblo. Puede que mi memoria me falle y haya pasado por alto algo, pero, a grandes rasgos y después de tantos años,  estos son mis recuerdos.

Tere del Arco García

jueves, 21 de febrero de 2013

TIENDAS o COMERCIOS de MONLERAS del SIGLO XX

En la primera y segunda década del siglo las ventas en los comercios eran muy pocas pues las familias no tenían dinero. Estas se sustentaban de lo que producía el campo y los animales y lo poco que se compraba o vendía se hacia al llamado “TRUEQUE” que consistía   en  cambiar los productos del campo por otros de primera necesidad, por ejemplo, aceite, arroz, tocino y otros….Los productos que recogían los comerciantes por medio de este cambio los llevaban a Salamanca en su carro de mulas que era el medio de trasporte de aquella época y allí los vendían  o cambiaban por otras cosas.

En la década tercera ya había ago más de dinero. Ya se compraban y se vendían mas cosas. En esta época había muchas familias numerosas que no tenían comida para todos. Entonces recurrían al comerciante para que le diera los alimentos necesarios sin dinero, lo que se llama de fiado, hasta que el comprador vendiera algún ganado o cereales al final del verano y así pagar la deuda y si no llegaba para pagar el total, se llegaba a un acuerdo con el comerciante que consistía en asignar una finca durante un año  y si pasado ese año no se pagaba la deuda el comerciante se quedaba con la finca para saldar la deuda.   

Al final de esta década y principios de la cuarta surgió la guerra civil y la segunda guerra mundial por lo cual escasearon todos los alimentos. Entonces, el gobierno estableció el llamado racionamiento, que consistía  en que por un sistema de cupones asignaban a las familias lo que podían comprar. Como esto no llegaba para alimentar a muchas familias, surgió el llamado contrabando. Los comerciantes de la época se convirtieron en verdaderos estraperlistas consiguiendo  alimentos en otros lugares para venderlos a sus clientes con el dicho, “por ser para ti te cuesta x”, siempre un precio muy superior al de su valor. Pero estas ganancias también estaban expuestas a multas o en casos mas graves a la cárcel pues este sistema estaba prohibido

En las décadas de los cincuenta y sesenta ya desaparecieron todas estas cosas, pues ya había mas dinero, más alimentos y más de todo pero como en todas las épocas surge el llamado ventas a plazo, un sistema de ventas que sigue en nuestro días.

En las décadas siguientes y hasta final de siglo es una época muy reluciente para el comercio. Las familias de esta época normalmente andaban bien de dinero, lo que contribuía a que pudieran comprar toda clase de artículos por lo que así funcionaba muy bien el comercio. Pero como en todas las épocas surge el comprador listillo que por su confianza con el comerciante o su facilidad en su lengua convence al comerciante para que le venda artículos de cualquier clase de fiado y luego el importe de estos artículos nunca los llegará a cobrar el comerciante si este comprador se niega a pagarlos siempre que la cuantía no sea muy alta ya que al ser pequeña no compensa llevarlo a los juzgados porque supondría un costo más elevado que la deuda, y estos listillos siempre los hay 
 
El último tendero o comerciante de este siglo es el que escribe estas cosas que no serán todas las que han pasado por el comercio de Monleras pero más o menos así han sido y pido disculpas por si algo de lo que aquí he comentado o dejo de comentar puede  molestar a alguna persona.
Portada de la antigua tienda de Monleras, la que puso María  Corredera  y luego heredó Braulio
Mi tienda o comercio se inició sobre los años veinte del pasado siglo iniciándola un señor llamado Juan, de sobrenombre “Juan el tendero”, y su mujer de sobrenombre "La Tenderona", pasando después a uno de sus hijos de cuyo nombre no me acuerdo y en el año 1946 pasó a manos de mi madre María Corredera, que por su temprana muerte pasó a mis manos en el año 1966 hasta mi jubilación en el año 2009.

Braulio en el interior de la tienda atendiendo a Cele, poco antes de jubilarse
  
 Braulio del Arco Corredera

lunes, 14 de enero de 2013

Vivencias de mi infancia en Escuadro

Mi niñez  y mi juventud la pasé en Escuadro, el pueblo donde nací. Se comenzaba a ir al colegio a los 6 años. La clase era mixta, de niños y niñas, pero en el recreo no nos dejaban jugar juntos. Había una plaza para los niños y otra para las niñas. Los juegos eran distintos. Las niñas jugábamos a la comba, al castro o al corro y los niños al fútbol o  a los toros.

En el invierno la calefacción de la escuela era un brasero  de cisco  para el profesor. Una vecina nos daba unas brasas y los alumnos,  con un cartón, se lo teníamos que encender.  A los  niños nos dejaban llevar una lata de sardinas de las de quilo con lumbre y con eso nos calentábamos.

Al salir del colegio teníamos las tareas asignadas en casa. Las  mías eran ir a buscar agua a la fuente, partir la leña para el día siguiente y si quedaba tiempo podía ir a jugar.

Alegría con sus hermanos 
A los 14 años se salía del colegio y la mayoría nos quedábamos en el pueblo ayudando  a trabajar en el campo que  entonces era el medio de vida que teníamos.

Alegría acompañada de sus amigas de la escuela
 Cuando éramos jóvenes nos reuníamos en las noches para ver la tele en el Teleclub. Entonces era la única televisión de todo el pueblo. El Teleclub estaba en las escuelas viejas, pues habían hecho unas nuevas donde iban los niños a clase. Los domingos nos reuníamos las amigas. Por la tarde paseábamos por la carretera hasta la puesta del sol, que empezaba el baile. El baile lo hacían en un salón que era del Ayuntamiento, con la gramola de Pardal, mi padre, que ese pardal era mi padre y por entonces tenía bar y tienda. Las chicas no podíamos ir solas al bar porque estaba mal visto, teníamos que ir en grupo.

Alegría Pardal