miércoles, 27 de febrero de 2013

Así era Monleras en mi niñez


“Monleras es el pueblo en que actualmente residimos, pertenece al partido judicial de Ledesma, provincia de Salamanca y reino de León.
Limita al norte con el rió Tormes, que sirve de límite entre la provincia de Zamora y Salamanca, al este con Villaseco de los Reyes, al sur con Berganciano, Gejo de los Reyes y Manceras y al oeste con el Manzano y Sardón de los Frailes.
Las producciones más principales son la agricultura, principalmente el centeno, y en la ganadería, el ganado lanar, vacuno y de cerda.
Pasa por el pueblo la carretera que va de Salamanca a Fermoselle.
Hay en el pueblo escuela de niños y niñas, Iglesia parroquial, médico, farmacia, puesto de la guardia civil, Ayuntamiento, juzgado municipal, una fábrica de harina, una mina de topacio y varias de wolfran cerca del pueblo.”

Esta es la definición que hacíamos  en la escuela de nuestro pueblo. Además, aunque no lo pone la definición, teníamos en el pueblo veterinario. Había dos panaderías, dos carnicerías, un café,  una taberna. Había un estanco, que a la vez tenía productos de alimentación. Había un tejar donde se hacían tejas para toda la comarca. También había dos fraguas, dos carpinterías, dos zapateros que arreglaban los calzados y hacían zapatos  nuevos, dos sastres, y varias  modistas,  así como  dos mujeres que se dedicaban a hilar lana. Teníamos peluquera de señoras y peluqueros de caballeros.
El señor Julián y la señora Magdalena matando una oveja

Teníamos una partera, y una persona que aunque sin titulo ponía las inyecciones, era el practicante del pueblo. Ocasionalmente, y aunque aquí no vivían, venían dentistas que ponían dentaduras y sacaban muelas. Yo siempre recuerdo que en el pueblo hubo veterinario y, como pueblo ganadero que era, tenía bastante trabajo.

Había en el pueblo y estos eran fijos, dos o tres albañiles, que más que construir, reparaban los pajares y tejados que cada año sufrían desperfectos.

También había un mesón que llamábamos posada que era donde se alojaban las personas ambulantes que venían al pueblo y que estaba en la casa de Paca (ahora de Argimiro).

Estos eran los servicios fijos que teníamos en el pueblo, pero venían  al pueblo según épocas, artesanos que reparaban  o hacían productos nuevos. Así, venían los que reparaban o vendían  trillos  (se le llamaba el trillero); el que vareaba los colchones y hacia nuevos (el colchonero); el calderero que arreglaba los  calderos, y vendía nuevos; el silletero, que reparaba las sillas y hacia nuevas; el  hojalatero que reparaba los cacharros y hacia faroles y candiles etc.; el capador que capaba las cerdas que luego se cebarían para las matanzas; los pellejeros que compraban las pieles de los animales que se  morían y se mataban en las carnicerías,  las de la caza y las de las zorras, que eran las más valiosas; los afiladores, que afilaban cuchillos tijeras etc.; los laneros que compraba la lana en las motilas de las ovejas; los traperos, que cambiaban los trapos, gomas de alpargatas, cuernos de vaca o de oveja  por platos, pucheros o candiles casi todos los utensilios necesarios para la casa.

Había dos vendedores ocasionales, un señor de Ledesma que vendía peces que él mismo pescaba en el río Tormes, que era el pescado que se comía en el pueblo, aparte de algunas sardas que pescaban en la ribera o el bacalao que se comía en la cuaresma por eso de que los viernes no se podía comer carne. También vendían escabeche de barril. Los otros eran unos señores que en la época de vendimia venían  de Villarino, Pereña o Fermoselle con una carga de uvas para vender. Prácticamente era la fruta que se comía, además de algunas naranjas en  el inverno y con un poco de suerte la que  recogía el que tenía algún árbol frutal en su huerto, que no eran muchos. En el verano había quien sembraba  alguna cortina de sandías.

El medio de transporte que la mayoría de estas personas utilizaban era o burros, mulos o en algunos casos la bicicleta.

Según la enciclopedia Espasa, en su edición de 1957, en Monleras habíamos 638 habitantes, así que no faltaba  trabajo. De esta manera teníamos todos los servicios en el pueblo. Tampoco teníamos medios de locomoción para desplazarnos a otros lugares. El único servicio de transporte que había era el coche de línea que pasaba a primera hora de la mañana a Salamanca y regresaba a media tarde. El  único coche que había en el pueblo era el del médico. El medio de transporte más usado era el burro si se iba a sitios cercanos o la bicicleta el que la tenía, que no eran muchos. Otro coche que pasaba por la carretera todos los días era el correo que traía la correspondencia a toda la zona. Bueno, lo de todos los días es un decir, porque alguna vez se estropeaba el coche y no llegaba.
Así es como yo recuerdo que vivíamos en el pueblo. Puede que mi memoria me falle y haya pasado por alto algo, pero, a grandes rasgos y después de tantos años,  estos son mis recuerdos.

Tere del Arco García

1 comentario:

  1. MANOLO PRIETO: TERE, a mi entender, has hecho una descripción muy real de aquellos años, tal vez hayas tenido un "lapsus", de los que venían al pueblo vendiendo algo, claro que no es de extrañar, porque estabas en aquel tiempo más en Madrid que en el pueblo. Te ha faltado nombrar a Juán Manuel " el Cuco" de Villaseco y al ( de este no recuerdo el nombre) "Tropezón" de Almendra. El primero con su furgoneta y el Tropezón con su carro tirado por la mula. Tambien entonces solía venir un "Ingeniero Textil" de Villar de Peralonso, que recogía las tiras de las telas preparadas en un ovillo, y regresaba 1 mes mas tarde con las mantas de colores hechas. No soy el más indicado para recordar lo que acontecía entonces en el pueblo porque yo, estaba tambien más tiempo en Barcelona que en Monleras. Un día no lejano, con tiempo, me pondré a escribir mis recuerdos de ese pueblo que llevo dentro de mí. Fue una Infancia dificil de olvidar, porque fueron 7 años de visita solo en los veranos, y los 2 años últimos seguidos en Monleras. Un abrazo.

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