jueves, 28 de febrero de 2013

EL TALLER DE CARPINTERÍA DE GERMÁN


Mi padre se llamaba Germán. Venía de una familia que se dedicaba a hacer tejas pues tenían un tejar y de ahí le venía el mote de Germán "tejero”, que así lo conocían en el pueblo. De joven aprendió el oficio de carpintero en Ledesma, en el taller de Salinas. Luego se marchó a Almenara de Tormes, para  seguir perfeccionando el oficio. En Almenara se dedicaban a hacer carros de vacas y de mulos. Mi padre era muy "espabílaete", pues a nosotras nos contaba que mientras los jefes se acostaban la siesta, él aprovechaba para tomar medidas de los anchos y los largos de los carros y de las distancias que había entre unas cosas y otras y todo lo llevaba apuntado en un cuaderno de notas. Con el tiempo, montó él su propio taller en el pueblo de Monleras y pasó a ser Germán "carpintero” o "carretero". 

Exterior del taller de Germán
Interior del taller. 
Hacía los carros de las vacas, puertas, ventanas, cañizas, pues en aquellos tiempos todo era de madera.  Hacer la rueda de un carro era muy complicado pues desde la maza, que era de madera de fresno, al aro, que era de hierro, la maza llevaba una serie de ventanas, que eran muy complicadas de hacer pues iban todas a medida y no se podía fallar, pues en la maza iban incrustados los radios (rayos, que se decía aquí)  de la rueda. Los rayos eran de madera de encina. Tenían que ir todos a nivel y para nivelarlos había que enrayar: para ello se metían los rayos en la maza con un golpe, después se metían dos palancas de hierro entrecruzadas y con un mazo muy grande de madera se le daba unos golpes hasta igualarlos. Luego le ponían las pinazas, que también eran de madera de encina y luego ya iba el aro de hierro. Para ponerlo había que calentarlo para lo que se hacia una lumbre alrededor y cuando estaba al rojo vivo se cogía con unos ganchos de hierro y se ajustaba a la rueda, luego se ponía en un pilón con agua y se le daba vueltas hasta enfriarse.  Yo le ayudaba en todo esto y trabajaba con unos pantalones vaqueros. Fui la primer mujer de Monleras, que usó los pantalones, pues en aquellos tiempos las mujeres no los llevaban.
También  hacía taquillones, eran a estilo antiguo de madera de nogal y castaño, con tallas preciosas y el que las tallaba era mi hermano Antonio, que se quedó con el oficio y hacia muebles de todas clases, armarios, mesas, bargueños, etc. Mi hermano murió joven y el taller en la actualidad está cerrado.

Germán dentro del taller, posando al lado de un taquillón. Encima  está su nieto Pedro (el hijo de Tina)
            Rosa Marcos

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