En la primera y segunda década del siglo las ventas en los comercios eran muy pocas pues las familias no tenían dinero. Estas se sustentaban de lo que producía el campo y los animales y lo poco que se compraba o vendía se hacia al llamado “TRUEQUE” que consistía en cambiar los productos del campo por otros de primera necesidad, por ejemplo, aceite, arroz, tocino y otros….Los productos que recogían los comerciantes por medio de este cambio los llevaban a Salamanca en su carro de mulas que era el medio de trasporte de aquella época y allí los vendían o cambiaban por otras cosas.
En la década tercera ya había ago más de dinero. Ya se compraban y se vendían mas cosas. En esta época había muchas familias numerosas que no tenían comida para todos. Entonces recurrían al comerciante para que le diera los alimentos necesarios sin dinero, lo que se llama de fiado, hasta que el comprador vendiera algún ganado o cereales al final del verano y así pagar la deuda y si no llegaba para pagar el total, se llegaba a un acuerdo con el comerciante que consistía en asignar una finca durante un año y si pasado ese año no se pagaba la deuda el comerciante se quedaba con la finca para saldar la deuda.
Al final de esta década y principios de la cuarta surgió la guerra civil y la segunda guerra mundial por lo cual escasearon todos los alimentos. Entonces, el gobierno estableció el llamado racionamiento, que consistía en que por un sistema de cupones asignaban a las familias lo que podían comprar. Como esto no llegaba para alimentar a muchas familias, surgió el llamado contrabando. Los comerciantes de la época se convirtieron en verdaderos estraperlistas consiguiendo alimentos en otros lugares para venderlos a sus clientes con el dicho, “por ser para ti te cuesta x”, siempre un precio muy superior al de su valor. Pero estas ganancias también estaban expuestas a multas o en casos mas graves a la cárcel pues este sistema estaba prohibido
En las décadas de los cincuenta y sesenta ya desaparecieron todas estas cosas, pues ya había mas dinero, más alimentos y más de todo pero como en todas las épocas surge el llamado ventas a plazo, un sistema de ventas que sigue en nuestro días.
En las décadas siguientes y hasta final de siglo es una época muy reluciente para el comercio. Las familias de esta época normalmente andaban bien de dinero, lo que contribuía a que pudieran comprar toda clase de artículos por lo que así funcionaba muy bien el comercio. Pero como en todas las épocas surge el comprador listillo que por su confianza con el comerciante o su facilidad en su lengua convence al comerciante para que le venda artículos de cualquier clase de fiado y luego el importe de estos artículos nunca los llegará a cobrar el comerciante si este comprador se niega a pagarlos siempre que la cuantía no sea muy alta ya que al ser pequeña no compensa llevarlo a los juzgados porque supondría un costo más elevado que la deuda, y estos listillos siempre los hay
El último tendero o comerciante de este siglo es el que escribe estas cosas que no serán todas las que han pasado por el comercio de Monleras pero más o menos así han sido y pido disculpas por si algo de lo que aquí he comentado o dejo de comentar puede molestar a alguna persona.
| Portada de la antigua tienda de Monleras, la que puso María Corredera y luego heredó Braulio |
| Braulio en el interior de la tienda atendiendo a Cele, poco antes de jubilarse |
Braulio del Arco Corredera
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