lunes, 18 de marzo de 2013

REFRANES DEL MES DE MARZO


Vamos a recoger algunos refranes referidos al mes en que estamos, marzo.

  •  Marzo marcero, por la mañana cara de perro, por  la tarde gallardo mancebo. Quiere decir que en marzo hay veces que por la mañana hace muy malo o incluso hiela y luego por la tarde, si sale el sol, como ya tiene fuerza, hace muy bueno
  • Marzo marceador, de noche llueve, por el día hace sol. El sentido de este refrán es parecido al anterior y se refiere a los cambios de tiempo que hay en este mes.
  • La que en Marzo veló, tarde  acordó. Otra versión de este refrán es “La que en marzo aserenó, tarde acordó” Esto se refiere a las reuniones que hacían las mujeres por las noches, que se llamaban “serano”. Se juntaban las vecinas en casa de una de ellas al calor de la lumbre y a la luz de los candiles para hacer calceta, coser o hablar de sus cosas. Quiere decir que como en marzo los días ya crecen mucho, si se reunían ya lo hacen muy tarde.
  • Si en marzo oyes tronar, vende los bueyes y échalos al pan. Quiere decir que si en marzo hay tormentas, el cereal que se siembra va a tener poco grano, por lo que no va a merecer la pena segar y será mejor meter el ganado para que lo paste.
  •  Cada gota de agua en marzo, un magarzo. Tiene un significado parecido al anterior. Quiere decir que el agua que llueva en marzo no es buena para el campo, sino que sólo hace que salgan malas hierbas (magarzas)
  • Si marzo mayea, mayo marcea. Quiere decir que si en marzo hace buen tiempo, después más adelante, en el mes de mayo, vendrá el tiempo frío que tenía que haber hecho en marzo
  • Marzo airoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. Otros dicen Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso. Para que en mayo el campo esté en su esplendor, lo mejor es que en marzo haga aire y en abril llueva.
  •  Si marzo vuelve el rabo no queda cordero malcriado, ni carnero con cencerro, ni pastor  enzamarrado. Quiere decir que si en marzo le da por hacer muy mal tiempo, los corderos poco saludables no sobreviven, y el resto del ganado también lo pasa mal, al igual que el pastor. Lo de “pastor enzarramado” se refiere a la protección de cuero que se ponían los pastores encima del pantalón y que se llamaba “zamarra”
  • En el mes de marzo, hasta las damas se queman en el palacio. Quiere decir que en marzo lo normal es que haga mucho aire y además estos aires de marzo queman mucho la piel.
Justa del Arco

viernes, 15 de marzo de 2013

HIMNO A LA MAESTRA

Os voy a escribir a continuación la letra del "Himno a la maestra" que cantábamos en la escuela en nuestros tiempos:


BONDADOSA COMO MADRE
 SE NOS MUESTRA

Y PACIENTE NOS EDUCA
LA MAESTRA

SON CONSTANTES POR NOSOTROS
SUS DESVELOS

Y AFANOSA NOS PRODIGA
SUS CONSUELOS

 ELLA SUFRE POR NOSOTROS
DECEPCIONES

CUANDO VE QUE NO SABEMOS
LAS LECCIONES  

Y EN SU CARA SE REFLEJA
LA ALEGRIA

CUANDO VE QUE APROVECHAMOS
TODO EL DÍA

DIOS BENDIGA A LA MAESTRA
SABIA Y JUSTA

QUE SU PASO A NUESTRO PASO
SIEMPRE AJUSTA

PARA DARNOS CON CARIÑO
Y CON PACIENCIA

SUS BONDADES, SUS VIRTUDES
Y SU CIENCIA

Manola Delgado García

COMO ERA LA ILUMINACIÓN ANTES DE LLEGAR LA LUZ ELÉCTRICA


Antes de llegar la luz eléctrica se usaban varios métodos para alumbrarse. Los más usados eran los faroles y candiles. Los faroles eran una especie de cubos acristalados y terminados en forma piramidal con un asa terminal para trasportarlo de una parte a otra y poder alumbrarse por la calle. El asa también servía para colgarlos en clavos o cuerdas. Los más usados eran de petróleo, aceite o carburo.

Pero llegó la tecnología punta gracias  a los hermanos Simón de Villaseco de los Reyes, más conocidos por “los molineros”. Ellos tenían una aceña en el río (la aceña del salto de las Estacas), Se les ocurrió cambiar las piedras de moler los  cereales y acoplarle al rodezno un generador de luz con el que pudieron iluminar nuestras noches y muchos días de poca luz.

Pero no fue tan fácil, porque nos habían metido tanto miedo diciéndonos que era muy peligrosa, que nada mas de tocarle a los cables te quedabas carbonizado, que el día que pusieron el transformador, nada mas que salía corriendo uno diciendo “¡que viene, que viene!”, salíamos todos de estampida. Y eso que en la escuela nos había dado unas clases de electricidad Miguel García Delgado, más conocido por sacristán, que había echo unos cursos de radio y como la electricidad es la ciencia madre sabía su funcionamiento. Él tenía una magneto con unas bobinas y unos imanes que dándole vueltas con la mano producía luz y encendía una bombilla. Como era corriente de baja intensidad nos hacía coger los cables con las manos para ver la sensación que hacia y aunque poco, hacia un cosquilleo que soltabas los cables rápido.

Todo esto ocurría los primeros días, después todo eran maravillas, no tenías que atizar faroles ni candiles, no se agotaban nunca, no tenías más que pellizcar la pared y se encendía la luz. ¡Y qué luz comparada con la de los faroles!.

Lo peor de todo es que las líneas que pusieron parecían que eran provisionales y a la menor alteración atmosférica ya nos quedábamos sin luz: unas veces se cruzaban los cables, y otras se caían los postes que eran de madera y se pudrían.

La suerte fue el empleado que tenían, que parecía lo que se dice un chico para todo: hacía instalaciones, reparaba averías o hacía de cobrador. Se llamaba Evangelista. Era un señor muy simpático que tenía una moto medio destartalada, pero que llegaba siempre a solucionar las averías. Era un hombre muy servicial. Tenía un aspecto más de maestro de escuela que de obrero reparador por su aspecto bonachón. Yo le tenía mucha simpatía por su buen carácter y por el espectáculo que daba cuando subía a los postes para poder arreglar las averías gateando con los trepadores y se quedaba enganchado a la parte de arriba prendido de ellos y del cinturón de seguridad. Le llamábamos “el gato Evangelista” por la facilidad que tenía para subir a los postes, casi igual que un gato cuando se sube a un árbol.
El señor Evangelista, encargado del mantenimiento de las primeras líneas eléctricas, sentado a la puerta de su casa
 Más adelante, en los años 70, los Simón ya vendieron el suministro de energía a otra empresa que traía la luz de Iberduero y fueron renovando las líneas, cambiando los postes de madera por otros de hormigón, con lo que había menos fallos en el suministro eléctrico.

Vicente del Arco