Voy a contar las vivencias de un grupo de adolescentes y primeros jóvenes
de los años 1960 a1965 en Monleras. Entre ellos me encontraba yo. Éramos un
grupo de chicas y chicos. Nuestra vida en esta época era más o menos como la
voy a contar. Por las mañanas hacíamos lo que nuestros padres nos mandaban,
unos estudiar, otros tareas diversas según las necesidades de cada casa. Pero
las tardes las teníamos libres. Los chicos nos juntábamos en la plaza y allí decidíamos que hacer: unas
veces ir a dar la lata a alguna chica, otras ayudar a algún compañero que
tuviera alguna tarea de su casa pendiente de hacer, otras en hacer alguna trastada
que la edad lo requería, no digo cuales pues eran muchas y variadas. Los fines
de semana, santos, o cumpleaños de alguno del grupo, fuera chica o chico, lo celebrábamos
haciendo los famosos guateques que estaban de moda en esta época. Después de
una variada clase de bailes con canciones del Dúo Dinámico y Renato Carrusone
entre otros, terminábamos con el baile
de la escoba que mas adelante relataré por su curiosidad. Todos estos guateques
los hacíamos en casa de Don Paco que en
aquellos años era el farmacéutico del pueblo y que aportaba al grupo dos hijas
y un hijo, que desde aquí en nombre de todos le agradecemos la paciencia que
tubo con nosotros. Citaré también a otro joven Benito Gallego que sin él no
hubiera sido posible hacer dichos guateques. El viajó por varios países de
Europa y de por ahí trajo discos y tocadiscos para nuestra diversión y además era
el pinchadiscos, cosa que desde aquí quiero agradecer. Ya paso a comentar como
se hacia el baile de la escoba: consistía en que quedara uno del grupo sin
pareja, por lo cual tenía que bailar con la escoba hasta que el pinchadiscos
paraba la música. En ese momento y a toda prisa había que cambiar de pareja, y
como siempre sobraba uno, entonces tenia que coger la escoba y meter en el bote
una o dos monedas de diez céntimos como castigo y así hasta que nos parecía
terminar el baile. Las monedas que había en el bote y alguna más que le agregábamos,
las empleábamos en comprar altramuces (o chochos, como por esta zona los
llamamos), y mientras los comíamos hacíamos la tertulia con las risas
correspondientes por el cambio de pareja y así saber quien se había quedado más
veces con la escoba.
Y puestos a contar contaré algo de mí aparte de lo contado anteriormente.
Yo en estos años siempre quise ser torero, empezando por ser maletilla,
toreando en varias plazas de fincas y en la plaza de toros de Alcañices
(Zamora) donde tuve una cornada de diez centímetros en el muslo izquierdo de
pronóstico reservado, con el consiguiente corte de coleta. A partir de aquí me
dedique de lleno a los negocios hasta mi jubilación, Los demás del grupo cada
uno cogió su rumbo de vida siendo ya imposible juntarnos para recordar aquellas
vivencias de juventud.
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| Braulio practicando el arte del toreo |
Por lo tanto desde aquí un recuerdo para todos los que formábamos aquel
grupo que tan buenos recuerdos nos dejó
Un saludo para todos de vuestro
mejor amigo
Braulio del Arco

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