jueves, 22 de mayo de 2014

RECORDANDO EL AYER

Para mí, fue ayer…. aunque han pasado más de 60 años que llegamos a  ese querido pueblo.
Siempre llevaré a Monleras en mi corazón, porque fueron unos años de mi juventud, aunque fueran a intermitencias,   que mantengo vivos en el recuerdo y me parece que fue ayer.

Muchos de los que iré nombrando, por desgracia, ya no se encuentran entre nosotros, hace mucho o poco tiempo, pero vaya desde aquí un recuerdo para ellos.

Yo, como mis 2 hermanos  más pequeños ,  nacimos en Ledesma y por motivos profesionales del padre (guardia civil)  aterrizamos en Monleras el año 1.950, 3 meses antes de hacer la Primera Comunión.  Un año más tarde  ( casi sin tiempo para recibir las “reprimendas” de  D. Valentín y Dª. Lucinda) unos tios me llevaron para Barcelona, con la disculpa de que me operaran de “anginas” y allí me quedé,  donde estudie el Bachillerato y al terminar regresé a Monleras. 

Durante los años de estancia en Barcelona,  venía en los veranos  al finalizar las clases en el Instituto Jaime Balmes de la Ciudad Condal, 2 meses los pasaba en Monleras y el resto en el pueblo de mis abuelos y de mis padres en San Marcial (Zamora).  Esos dos meses aproximadamente que pasaba en el pueblo, después del agobio   de todo un año en  una gran ciudad, eran como una liberación,  sin prisas para nada.  Hoy me iba con Braulio a atender el ganado y a recoger las ovejas en el “prao” de la calle de El Monte,  otra tarde con Lorenzo a recoger el caballo en El Salinar y luego al atardecer a ayudarle  con la “mirada”  a amasar la harina y calentar el horno,  para luego por la noche hacer el pan. Otrora quedaba con Fermín, en la Farmacia, donde escuchábamos música o nos íbamos al Pocito con las raquetas del tenis (que por aquel entonces empezaba la “fiebre” en España) a correr detrás de la pelota porque no cogía ni una.  Otra nos íbamos  a pescar al puente caído de Roelos. Vamos,  que estaba  ocupado todos  los días.

Eso sí, los Domingos eran sagrados y ahí me tenía D. Avelino de monaguillo perpetuo de verano. 10 céntimos de peseta misa ordinaria los Domingos  y si era de Minerva, cantada (que eso ya eran palabras mayores) 25 céntimos de peseta.  Y ya puestos a “abusar”,  y a hacer horas extras, me hacía ir los Domingos a las 5 de la mañana, a la Misa de los que tenían que ir al campo a sus labores. Pero todo lo hacía con  enorme ilusión.

Cuando regresé al pueblo después de terminar el Bachiller, pasé 2 años de continuo, preparando Oposiciones por correspondencia para Auxiliar de Correos. Los Jueves subía a Ledesma a practicar y familiarizarme con los documentos en la Administración de Correos y los ratos libres, que eran muchos, ahora con unos y después con otros, todo lo que fuera salir al campo lo agradecía y en los otoño-invierno  por la tarde buscar donde sonara alguna esquila de las ovejas para ir a hacer lumbre juntando  zarceras y escobas y charlar, con la zagala correspondiente.

Durante estos 2 años hubo tiempo para preparar una Comedia en las escuelas, dirigidos por don Juan el maestro.  Su título, “ El Tio Miserias” de Carlos Arniches. La representación se hizo en el salón de Belarmino,  con lleno hasta “la bandera”. Por cierto, en  internet,  en Monleras  Actualidad, en el espacio de Fotos, hay  una foto  colgada hace 2 años por Moisés el de la señora  Jerónima, que la tenía,  ya que una hermana  suya,  creo recordar que se llama Edelmira.  Nos la hizo Pepín  unos días después del estreno, en una cena que celebramos. En esa foto, están de los que recuerdo el nombre, Conchita, su hermano Julián, Braulio, Edelmira, Josefa y su hermano del Sr. Aquilino, Angela y  su hermano ¿Porfirio?, Tere (perdona por el apodo, “La Viñas” ) yo y  otros de los que no recuerdo el nombre. Fue tal el  éxito cosechado,  modestia aparte, gustó tanto la obra, que nos pidieron hacer una representación en Ledesma, pero creo que “nos rajamos” y no fuimos.

Hace unos meses le envié a Tere una foto que guardaba de 1960, en la fiesta de la Ermita de Villaseco, junto a Braulio, Isidro, Remi (de Almendra) y yo, para su publicación.

Las frías noches del invierno, después de estar con Lorenzo amasando, como tenía que dejar en “reposo” la masa durante unas horas, nos acercábamos a casa de su tío Julián y la señora Magdalena, calentitos al brasero en la camilla, a jugar al tute o al chinchón, con Braulio, Vicente, Lorenzo, Ramón y Benito,  si se encontraba en el pueblo, porque el mayor tiempo lo pasaba en Madrid con su carrera, acompañados de una jarra del buen vino que tenía el señor Julián que  lo traía de Fermoselle y unos “chochos”, y mientras, Conchita y Tomasa le daban al “ganchillo” , Tere también estaba en Madrid ¡¡¡Que veladas!!!. Y para rematar la noche, después de cenar, “a pardales”, a las escoberas, que todos los corrales tenían la suya y por fuera en la calle, con la linterna en ristre, (pobrecitos, los cogíamos dormidos) a llenar el fardel y días después en casa de Belarmino  a comerlos.

Recuerdo por las noches,  acercarme al “hueco de la plaza” a escuchar a los mozos que eran los que más sabían… de todo.

Aprendí a tocar las campanas, de la mano de “maestros “ en  manejar el badajo. Uno de ellos Lorenzo el del Sr. José  Manuel el panadero y otro que no recuerdo el nombre, pero que venía en los veranos y en vacaciones y que vivía cerca del comercio de los hijos del Sr. Eloy,  puede ser ¿Gildo?. Ése a las campanas las hacía hablar.  La verdad es que había muy buenos repicadores. Y si era víspera de Minerva a repicar “las chicas”.

Recuerdo los ratos pasados junto a Noemi, que siempre que venía de vacaciones me enseñaba su colección de sellos.

Tuve tiempo de preparar unos versos dedicados  a cada uno de los Quintos de ese año,  1.959, indicando en ellos su procedencia familiar,  y que leyó Benito en la Plaza desde un caballo antes de correr los gallos. Diré algunos que recuerdo, Benito, José Ramón, Fidel, Jesús (hermano de Lorenzo), José del Sr. Victoriano en las 3 Cruces, Abel, Gregorio /(del cartero) y algunos más.

Después de preparar las Oposiciones, 2 meses antes de los exámenes, me fui a Madrid para ir a la Academia con la que había realizado la preparación por correspondencia y el 14 de mayo de 1960 me examinaba, aprobando y quedando en expectativa de destino y pedí plaza para Barcelona. Ingresé 8 meses más tarde como Auxiliar en el Giro Postal,  pero ya estos meses de espera  los pasé en la Ciudad Condal.

Estando en Correos, como los viajes en Avión de AVIACO,  hasta Madrid y en tren Correo, los teníamos gratis, recuerdo que vine al pueblo con 3 días, ( uno para venir, otro para la boda y el siguiente para irme ) a la boda de Domi y Chon, la hermana de Nieves. Y por el mismo conducto a celebrar 2 años más tarde los Quintos del 64, que éramos, Laurentino (del Sr. Antonio el capataz de los camineros), Julián de la casilla de camineros entre Monleras y Villaseco, el malogrado Isidro ( del cartero) y yo.

Recuerdo como  “anécdota”, algo que me ocurrió al regresar de Barcelona con 16 años. Llevaba en el pueblo unos 2 meses y se presentó en casa en el cuartel, don Santiago ( médico), para indicarme que había unos Cursillos de Cristiandad en Salamanca  un mes más tarde, en un Convento en el Alto del Rollo y que iban a asistir  él, don Avelino y Manuel Calderón (secretario), que si quería asistir yo…,  -pues vale-. Y allá que nos fuimos los 4 en el coche de don Santiago, creo,  que era el único coche que había en el pueblo, un citroen “escarabajo”. Llegamos a la puerta del Convento ya anocheciendo y nos estaba esperando un sacerdote, don José Luis,   a la puerta. Y le oigo que le dice a don Santiago, - ¿y este crio a donde va?-  no puede entrar. Y le contesta, y qué hacemos con él para llevarlo a Monleras, además,   si tiene 17 años y viene de Barcelona, donde ha estado 8 años, y está a la  vuelta de todo,  no  hay  problema,  bueno, bueno, que pase. Puedo asegurar, que yo me apunté, pero iba con miedo, ya que en el mes que pasó desde que me invitó al día que nos fuimos, yo oía comentarios, de gentes de  pueblos cercanos, que habían ido a los Cursillos otros años, y que volvían, digamos un poco “trastornados”. – Que la gente los encontraba por los campos a sus labores, y los veían, aquí y allá,  de rodillas y con los brazos en cruz rezando, entre otras cosas. Y es  que los 4 días que duraba el “encierro”, no se hacía otra cosa, que rezar, rezar y rezar, acompañando a coloquios y lectura de la  Biblia, recitar “pensamientos” en voz alta, en grupos y realizar muchas promesas. . Ahora eso sí, era duro, pero llegaba la hora de la comida, preparada por las monjitas, y ¡qué  manos para cocinar!.. Te hacían más llevadera  la estancia.

Creo que estoy siendo muy pesado, pero seguiría escribiendo y contando todo lo bien que me lo pasé ahí.  Ahora por Internet cuando veo los videos que se realizan sobre Monleras, y todos los Actos que se programan, disfruto muchísimo. Y no dejo de presumir con los amigos y compañeros aquí en Salamanca, cuando se habla de Monleras, diciendo con orgullo, ¡¡En ese pueblo viví yo!!


Esta foto está sacada en la Fiesta de la Ermita de Villaseco de los Reyes el 8 de Septiembre de 1960.
Ahí estamos, con 18 años, Isidro (el del cartero), que eramos quintos,  Remi (del Molinero de Almendra), Braulio, con 1 año menos, y yo. ¡¡¡Que tiempos¡¡¡¡


Manuel Prieto de la Fuente

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