lunes, 10 de diciembre de 2012

Como eran las bodas en tiempos de nuestros padres

Por entonces era costumbre tener un sólo novio, pues si te dejaba el primer novio, la moza se quedaba para vestir “santos”. Los noviazgos solían durar varios años. Primero estaban en la calle charlando, luego el novio ya pedía la entrada en casa de la novia y pasaban las veladas con la familia hasta que decidían casarse. Como la novia nunca había ido a casa de sus suegros, pues estaba mal visto, cuando fijaban  fechas iban los padres del novio a casa de la novia a pedir la mano, cenaban, y cuando acababan la cena la madre del novio decía “bueno, a lo que vengo, vengo, a pedir la novia y sino me vuelvo”.
A partir de ahí ya empezaban los padres los preparativos de la boda, que pagaban de a medias, ya que los novios no tenían dinero. Cuando fijaban la fecha tenían que ir donde el cura para que los amonestara. Esto consistía en que durante tres domingos antes de la boda el cura, al acabar el sermón, decía: “quieren contraer el santo sacramento del matrimonio como lo manda la santa madre iglesia, fulanito hijo de …… con fulanita hija de… Si alguna persona supiera algún impedimento para que este matrimonio no pudiera ser válido o lícitadamente contraído tienen la obligación de manifestarlo bajo pena de pecado mortal”. El día de la última amonestación ya era el día de “la enhorabuena”

La enhorabuena era una fiesta para las mozas, que pasaban por casa de la novia y le daban un beso y le decían “enhorabuena, que sea para bien y para muchos años”. La más amiga de la novia era la que pasaba la bandeja con dulces y chochos y también acompañaba a invitar a la gente  para la boda que sería al siguiente sábado. Le decían “os vengo a invitar para que de hoy en ocho días me vayan a acompañar”.

A partir de ahí ya comenzaban los preparativos de la boda. Mataban los pollos para la paella y una ternera. Iban las mozas con la cocinera para pelar los pollos, traer el agua, preparar las mesas y los escaños…


Pelando pollos para la boda de Genara y Eduardo. De izquierda a derecha aparecen en la foto Aurelia, Genara, la Sra Julia, Tere del Arco y Emerita

La noche antes de la boda ya comenzaba la fiesta para los mozos. Toda la noche la pasaban a la ventana de la novia, rondándola, para que el padre le sacara el aguardiente.

La mañana de la boda repicaban las campanas. Primero, la familia y los invitados del novio iban a buscar al novio a su casa y después todos iban a buscar a la novia a su casa. Antes de salir de casa el padre de la novia  le daba la bendición  y después ya salían para la iglesia, la novia del brazo del padrino y el novio del de la madrina,  acompañados del tamborilero ya en plan festivo.



Boda de Catalina y Juan José. Aparecen en la foto, de izquierda a derecha, los padres del novio (Isidoro e Isabel), Marceliana, que era la madrina, los novios Juan José y Catalina, Jesús San Mateo, el padrino, y los padres de la novia, Nicomedes y Quico Pascual

Después de misa había un ratito de baile hasta la hora de comer. Al terminar la comida,  las mozas le cantaban a la novia  el presente. La canción decía así:

Licencia para cantar
pido a Dios primeramente
a los padres y padrinos
y a toda la demás gente.

Yo canto, yo canto,
yo vuelvo a cantar,
que el mozo se lleva
la mejor flor del lugar
Yo digo, yo digo,
yo vuelvo a decir,
que el novio se lleva,
la mejor flor del jardín.

Mira novia “pa” la mesa
y en ella verás un lirio
que a la puerta de la iglesia
te lo dieron por marido

Yo canto, yo canto, ….

Mira novio “pa” la mesa
y en ella verás una rosa
que a la puerta de la iglesia
te la dieron por esposa

Yo canto, yo canto,….

Después de mucho cántico era el respigo: se le regalaban cosas de poco valor pero de mucha utilidad (el orinal, la palangana, una sábana, una toalla, si era muy pariente una manta,…). Después ya empezaban el trasteo de no dejar solos a los novios para que no se fueran a dormir juntos  aunque siempre había alguien que los ayudaba a escapar y  le daba cama. Los mozos se pasaban toda la noche casa por casa buscándolos. Si los encontraban los sacaban de la cama, los subían a un carro y los paseaban por el pueblo hasta que el novio les daba dinero para que se compraran  un cántaro de vino. Al día siguiente era la tornaboda. Llevaban a la novia a casa del novio y esta era la primera vez que la novia entraba en casa de sus suegros.

Manuela Delgado

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